Julián Álvarez vuelve para ser tristemente abucheado por la afición del Atlético; técnico lo respalda

El delantero fue silbado por la afición antes y durante el empate ante Villarreal. Diego Simeone explicó que el club decidió que éste no saliera a saludar a la gente

El regreso de Julián Álvarez al Metropolitano estuvo marcado por los abucheos de la afición del Atlético de Madrid, en medio de la tensión generada por su deseo de abandonar el club y su intención de fichar por el Barcelona. El delantero argentino comenzó en el banco de suplentes en el empate 2-2 ante Villarreal, correspondiente a la Jornada 2 de LaLiga, pero fue recibido con una sonora pitada cuando su nombre apareció en las pantallas del estadio.

La hostilidad de los seguidores rojiblancos volvió a aparecer cuando Álvarez ingresó al terreno de juego en el segundo tiempo. El atacante entró al minuto 66 en lugar de Marc Pubill, autor del primer gol del Atlético, pero tuvo poca participación ofensiva y no consiguió generar una oportunidad clara de gol. Los abucheos estuvieron relacionados con las declaraciones del argentino durante el verano, cuando manifestó su deseo de salir del conjunto madrileño ante el interés del Barcelona.

La situación se volvió todavía más tensa al finalizar el encuentro. Mientras sus compañeros se acercaron a una de las tribunas para agradecer el apoyo de los aficionados, Álvarez se dirigió solo hacia el túnel de vestidores, donde nuevamente recibió silbidos y reclamos de un sector de la grada. Diego Simeone aclaró posteriormente que el futbolista no tomó esa decisión por cuenta propia: “El club decidió que él no debía acercarse a la grada ni a los aficionados”, explicó el entrenador argentino.

Simeone también defendió la importancia de mantener al delantero dentro del proyecto deportivo del Atlético. “Para ganar títulos se necesitan delanteros importantes, nosotros lo tenemos y lo tenemos que cuidar”, señaló el técnico, quien insistió en la necesidad de que el equipo permanezca unido. Giuliano Simeone también respaldó a su compañero y pidió que todos remen en la misma dirección.

El empate ante Villarreal dejó al Atlético con sabor amargo, aunque Giuliano Simeone rescató el 2-2 al minuto 85, cuando el equipo ya jugaba con diez futbolistas por la expulsión de Robin Le Normand.

El resultado, sin embargo, quedó relegado a un segundo plano por la creciente tensión entre Julián Álvarez, la directiva y un sector de la afición rojiblanca, mientras continúa la incertidumbre sobre su futuro.

Fuente: Vanguardia

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