Personal de la Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA), recibió este día una capacitación sobre el gusano barrenador del ganado, curso que estuvo a cargo de especialistas del Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
La titular de DABA, Alma Arredondo Salinas, informó que esta capacitación se da con el objetivo de estar más empapados del tema de lo que es el gusano barrenador, ya que en las últimas semanas apareció en perros y gatos en algunas partes de Estados Unidos y de México.
“Desde hace un año que estamos informados y pendientes del tema y hemos mandado, por si es necesario, algo de muestras”, detalló la funcionaria.
Comentó que esta capacitación se da a médicos veterinarios de DABA, así como a los inspectores que andan en campo, para que en caso de que lleguen a ver algo que pudiera indicar que se está con el problema en la ciudad, dárselo a conocer a la persona encargada de Senasica para tomar las medidas necesarias.
“Afortunadamente no se ha registrado ningún caso en la localidad, pero estaremos muy alerta”, resaltó Arredondo Salinas.
Por su parte, María de Lourdes Záldivar Tapia Mendoza, coordinadora de zona de la Comisión México-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales (CPA), perteneciente al Senasica, fue la encargada de impartir la capacitación a los empleados de DABA sobre el gusano barrenador del ganado.
Explicó que el gusano barrenador es la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax; esta plaga parasita únicamente en tejidos vivos de mamíferos, incluyendo ganado, mascotas y humanos.
“Las moscas depositan sus huevos en heridas abiertas o mucosas y al eclosionar, las larvas se alimentan de la carne, causando una grave afección llamada miasis o gusanera”, señaló.
Dijo que afecta a todos los animales de sangre caliente, comúnmente los mamíferos y con menor frecuencia las aves.
Mencionó que los animales afectados generalmente tienen fiebre, inapetencia, están deprimidos, baja la producción láctea y la ganancia de peso; en la herida afectada se aprecia supuración y un escurrimiento serosanguinolento con olor característico a la carne putrefacta.
“Las heridas infestadas son puerta de entrada a infecciones bacterianas secundarias que se propagan a través del torrente sanguíneo causando septicemia, artritis y enteritis”, indicó.
Resaltó que los animales infectados no se ponen en cuarentena, ni tampoco son sacrificados.