Tajani Reyes une ciencia y arte; gana oro nacional en declamación para la UTCJ

Ciudad Juárez.— Entre cálculos, diseño, programación y poesía, Tajani Alejandra Reyes García encontró una fórmula personal para unir la precisión de la ingeniería con la sensibilidad de la palabra, camino que la llevó a conquistar la medalla de oro en declamación durante el Primer Encuentro Nacional Cultural y Deportivo de Universidades del Subsistema Tecnológico, realizado en Nayarit, en representación de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez.

La joven, estudiante de noveno cuatrimestre de Ingeniería en Mecatrónica en la UTCJ, es considerada por el rector de la institución, doctor Oscar Fidencio Ibáñez Hernández, como una excelente estudiante, ejemplo de disciplina, talento y valores universitarios, al demostrar que la formación académica también puede fortalecerse desde el arte, la emoción y el amor por expresar ideas con profundidad.

Guiada por la experiencia del maestro Eduardo Ortigoza en la declamación, Tajani logró destacar en una disciplina que exige dominio escénico, selección adecuada del texto, interpretación, volumen, intención, manejo del tiempo, memoria, proyección de voz, presencia corporal y conexión emocional con el público.

Su triunfo nacional no llegó de manera improvisada. Antes de obtener el oro en Nayarit, la representante de la Casa de los Toros Bravos ya había conseguido un campeonato estatal y dos subcampeonatos, antecedentes que reflejan un proceso de preparación constante, sensibilidad artística y madurez interpretativa.

Tajani inició su camino en la declamación a los 13 años. Después de una pausa, retomó esta disciplina al ingresar a la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez, donde también comenzó a desarrollar su otra gran pasión: la Ingeniería en Mecatrónica.

Con emoción, la estudiante reconoce que ambas áreas ocupan un lugar prioritario en su vida. La ciencia y el arte le demandan respeto, tiempo, esfuerzo, dedicación y disciplina, aunque desde caminos distintos: una desde los números, los cálculos y la tecnología; la otra desde la palabra, la memoria, la intención y el sentimiento.

Sobre la declamación, Tajani expresa con sensibilidad: “me encanta, siempre me ha encantado expresarle mis ideas a otras personas, hablarles, pero más que hacerlo de una manera bonita es lograr conectar con las personas, creo que la parte más importante de mi disciplina es hacerlos sentir algo, no nada más yo. Yo puedo sentir el amor por mi disciplina, por mi carrera, por un poema, pero que el público pueda sentir lo mismo que yo es lo más importante”.

Esa misma pasión la traslada a su formación profesional. Para ella, la mecatrónica representa un campo amplio para crear, resolver, diseñar y transformar ideas en soluciones reales.

“La mecatrónica es un mundo de posibilidades, yo escogí mi carrera sabiendo que tenía que involucrarme con muchas áreas de la ingeniería, no solamente una, y que yo podía explotar mi creatividad al máximo, me encanta la parte del diseño, la programación y creo que mi carrera me va a permitir evolucionar en ese aspecto. Me gusta crear y mi carrera y la UTCJ me lo permiten”, comenta.

A pesar de las diferencias entre ambas disciplinas, Tajani sostiene que no existe contradicción entre ser ingeniera y artista. Por el contrario, considera que la creatividad es el punto donde la ingeniería, el arte y la cultura se encuentran.

“Creo que una cosa no está peleada con la otra, y muchas veces se puede pensar que al ser ingenieros somos calculadores, metódicos y especialmente detallistas, pero es ahí, en los detalles, donde surge la magia de la creatividad. Nosotros para hacer arte hay que ser creativos, tenemos que pensar y la ingeniería, el arte y la cultura lejos de estar peleados creo que se unen en ese punto donde hay que ingeniárselas, pensar más allá de las barreras y las limitantes, cualquiera que se presenten”, señala.

La estudiante agrega que en la ingeniería existen límites técnicos, estructurales o de materiales, mientras que en el arte se enfrentan barreras emocionales; sin embargo, ambas requieren valentía para cruzarlas.

“En el ámbito de la ingeniería hay barreras estructurales o de materiales, pero cuando haces arte son barreras emocionales que se tienen que se tienen que cruzar y cuando haces arte los límites en la ingeniería no existen”, expresa.

Con la mirada puesta en el futuro, Tajani, quien concluirá su carrera en aproximadamente un año, asegura que le gustaría convertirse en maestra para transmitir a otros jóvenes el amor por su profesión, la disciplina y la preparación integral.

También desea que las nuevas generaciones sean ejemplo del talento que se forma en la UTCJ, con estudiantes capaces de destacar no solo por su conocimiento técnico, sino también por su inteligencia, coherencia, sensibilidad y capacidad de comunicarse con seguridad.

“Y que sean semillitas plantadas donde se riegue y finalmente que la gente voltee a vernos como universidad y digas, no manches, son los ingenieros mejor preparados, inteligentes, coherentes y disciplinados al hablar”, afirma.

Con su medalla de oro, Tajani Alejandra Reyes García no solo puso en alto el nombre de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez, sino que también demostró que el talento universitario puede construirse desde la ciencia, el arte, los valores, la emoción y el amor por lo que se hace.

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