Cabildo: insultos, risas y un amago de beso

Por Luiz Varela

Ciudad Juárez.– De nueva cuenta, los insultos y descalificaciones marcaron la sesión de Cabildo celebrada este jueves. Esta vez, el enfrentamiento verbal fue entre los regidores Alejandro Jiménez, del PAN, y Antonio Domínguez Alderete, de Morena, en lo que pareció más una escena de comedia que un ejercicio democrático.

Todo comenzó con una propuesta del morenista, quien planteó una modificación al artículo 33 de la Ley de Vialidad. La intención es retirar facultades a los llamados “quita placas” para que ya no decomisen las placas metálicas de los automóviles. En lugar de eso, se dejaría una boleta con la multa correspondiente —de una UMA, que por cierto se busca sean dos— que, si no se paga, aparecerá cargada al realizar trámites vehiculares futuros.

Claro, la propuesta apenas será revisada en comisiones, pero eso no impidió que el espectáculo arrancara con las declaraciones del panista, que dicho sea de paso, también fue reprendido por la regidora del PRI, su vecina, por las declaraciones que realizaba.

Alejandro Jiménez, fiel a su estilo explosivo, no perdió la oportunidad de arremeter. Lo llamó “mentiroso” en repetidas ocasiones y lo acusó de querer engañar a la ciudadanía. Le recordó que él mismo, Domínguez Alderete, ya había propuesto algo similar durante su participación en la primera administración. “Palabras más, palabras menos”, dijo el panista, dejando a más de uno con cara de sorpresa.

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Mientras tanto, las risas, murmuraciones y carcajadas en la sala no se hicieron esperar. Domínguez Alderete reía, quizás de gusto o quizá de coraje, y del otro lado, “Jimenotas” —como ya es conocido entre sus colegas— usaba el micrófono como espada para defenderse como “gato patas arriba”, con argumentos que a veces poco tenían que ver con el tema.

Si bien la sala de Cabildo es un lugar para discutir los temas que conciernen a los ciudadanos de esta ciudad fronteriza, sin embargo, últimamente parece más bien un foro para ventilar viejas frustraciones personales. En cada sesión, hay más espectáculo que sustancia, más dimes y diretes que acuerdos reales. Protagonizada por el regidor de azul.

Y como suele pasar en este tipo de dramas, después de tanta faramalla vino la reconciliación, ya que al término de la sesión ambos regidores se abrazaron como si nada hubiera pasado. Juraría que hasta un ósculo se asomaba por ahí, pero al notar que aún había personas en la sala, prefirieron guardar la escena para después.

En fin… todo terminó en circo, maroma y teatro entre ambos. Y como decía el fallecido Raúl Velasco: ¡Aún hay más!

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