Gobierno estatal abandona a rarámuris en plena crisis de sarampión

A pesar de los exhortos públicos de la gobernadora María Eugenia Campos Galván para que la población se vacune contra esta enfermedad, ni la Secretaría de Salud, ni la Secretaría de los Pueblos y Comunidades Indígenas, ni el Registro Civil se presentaron a la jornada de vacunación que había sido programada para el pasado 12 de agosto en la comunidad de Yerbabuena, municipio de Balleza.

Chihuahua, Chi.– Mientras el sarampión continúa cobrando vidas en las comunidades más vulnerables del estado, las autoridades estatales decidieron, una vez más, darle la espalda a los pueblos originarios. En esta ocasión, dejaron plantados a decenas de rarámuris que esperaban ser vacunados y acceder a servicios básicos como el registro de nacimiento.

A pesar de los exhortos públicos de la gobernadora María Eugenia Campos Galván para que la población se vacune contra esta enfermedad, ni la Secretaría de Salud, ni la Secretaría de los Pueblos y Comunidades Indígenas, ni el Registro Civil se presentaron a la jornada de vacunación que había sido programada para el pasado 12 de agosto en la comunidad de Yerbabuena, municipio de Balleza.

Pedro Cruz Barraza, comisario ejidal, y Lorenzo Bustillos, siriame de la comunidad, realizaron un recorrido de más de 400 kilómetros hasta la capital del estado para exigir una explicación. Llegaron con las manos vacías, igual que su comunidad: sin vacunas, sin alimentos prometidos y, sobre todo, sin el derecho más básico: el reconocimiento legal de su existencia.

Se estima que al menos 40 personas —entre adultos, niñas, niños y adolescentes— siguen sin acta de nacimiento. Sin este documento, están excluidos de los programas sociales, de la salud pública, y del acceso pleno a la ciudadanía.

No es la primera vez que las autoridades indígenas se ven obligadas a venir hasta el Congreso del Estado para ser escuchadas. Ya en enero de este mismo año, denunciaron la misma situación: niñas y niños sin registrar, sin apoyos, sin voz. En esa ocasión, se les prometió atención. El presidente de la Comisión de Pueblos Indígenas del Congreso —un diputado del PRI— se comprometió públicamente a intervenir. Hasta la fecha, nada ha cambiado.

Mientras tanto, el sarampión avanza con fuerza. Hasta el 19 de agosto, la Secretaría de Salud Estatal reportó 3,854 casos confirmados de sarampión en Chihuahua, de un total nacional de 3,911. De las 15 muertes registradas en el país, 14 ocurrieron en este estado, y la mayoría de las víctimas pertenecían a la etnia rarámuri.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido sobre la gravedad de este brote. En todo el continente americano se han registrado 10,139 casos y 18 fallecimientos, siendo México —y particularmente Chihuahua— el epicentro de la emergencia sanitaria.

Mientras los números crecen y los discursos oficiales insisten en que “se está trabajando”, la realidad en comunidades como Yerbabuena demuestra lo contrario: la indiferencia institucional es tan letal como el virus.

 

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