El representante de gobierno en esta ciudad Carlos Ortiz, señaló que se trabaja con 270 adolescentes detenidos por diversos delitos entre ellos el secuestro; reconoce que hace falta mucha labor. Sostuvo que la intención es brindar herramientas reales que permitan a estos jóvenes retomar su vida al salir del CERSAI #3.
Ciudad Juárez.- Carlos Ortiz Villegas, representante de la gobernadora Maru Campos, reconoció que la falta de oportunidades educativas y laborales continúa siendo uno de los factores principales que empujan a niñas, niños y adolescentes hacia actividades delictivas y, en los casos más graves, al reclutamiento por parte del crimen organizado.
Ortiz Villegas, señaló que el Gobierno del Estado ha buscado reforzar programas de rehabilitación y reinserción, aunque admitió que muchos de los menores vinculados a delitos de alto impacto —incluido el secuestro— llegaron a esas conductas debido a la ausencia de opciones formativas y económicas en sus entornos.
El funcionario explicó que dentro del CERSAI número 3 se implementó recientemente un programa para llevar el sistema CONALEP al interior del centro, con el objetivo de que adolescentes que cumplen una medida judicial puedan concluir la preparatoria o acceder a una carrera técnica. Sostuvo que la intención es brindar herramientas reales que permitan a estos jóvenes retomar su vida al salir, en lugar de regresar a las dinámicas delictivas que los llevaron a ser detenidos.
El funcionario estatal enfatizó que el fenómeno no se limita únicamente a los menores privados de la libertad. Detalló que el Gobierno estatal trabaja de manera prioritaria en la zona del suroriente de Ciudad Juárez, a la que calificó como el sector con mayor rezago, crisis social y vulnerabilidad para niños y adolescentes.
Dijo que en esa área se sostienen mesas de trabajo conjuntas con organismos civiles y autoridades para ampliar la cobertura educativa y abrir más espacios de nivel básico, medio superior y superior.
El representante de la gobernadora aseguró que el fortalecimiento de oportunidades educativas es la estrategia central para evitar que los jóvenes sean captados por estructuras criminales. “Si se les cierra la oportunidad, es cuando se vuelve más fácil que sean presa del crimen organizado”, afirmó. Aseguró que el Estado busca aumentar la capacidad de atención escolar para reducir los factores de riesgo que enfrentan miles de menores en esa región de la ciudad.
Pese a ello, el discurso oficial contrasta con la realidad persistente en zonas como el suroriente, donde históricamente han faltado planteles, programas sociales y continuidad institucional. Aunque subrayó la voluntad del Gobierno estatal, el reto sigue siendo enorme: garantizar que las niñas, niños y adolescentes reciban la atención necesaria antes de que el crimen organizado los detecte, los reclute o los use como operadores de delitos de alto impacto.