Fuga de yihadistas del Estado Islámico tras el colapso de las negociaciones entre Damasco y milicias kurdas

Al menos 120 militantes del IS se escapan de la prisión de Shaddadi, al sur de Hasaka (Siria)

Tensión Estalla un motín de presos del Estado Islámico en medio de los choques en el este de Siria
Decenas de presos del grupo terrorista Estado Islámico (IS) escaparon hace unas horas de la prisión de Shaddadi, uno de los tres centros carcelarios de Hasaka, la provincia que ha sido objetivo de repetidos ataques de las fuerzas gubernamentales sirias, tras el fracaso de las negociaciones para encontrar el encaje de las milicias kurdosirias en la nueva Siria post Asad.

El Ministerio del Interior aseguró que al menos 120 militantes del IS se fugaron anoche, mientras las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) -lideradas por milicias kurdas- elevan la cifra a 1.500. En las últimas horas, Damasco y los kurdos han emitido una serie de comunicados culpándose mutuamente de la huida de los presos: el Gobierno interino asegura que las FDS los liberaron como estrategia de “chantaje político”, mientras que las milicias kurdas argumentan que el continuo acoso militar de las fuerzas gubernamentales a estos centros ha provocado una situación “crítica” que algunos yihadistas han aprovechado para escapar. Al menos 81 de los presos fugados han sido capturados, según un comunicado del gobierno sirio.

Ante todo, las acusaciones mutuas reflejan el fracaso de las negociaciones para integrar a las fuerzas kurdas en el Ejecutivo interino de Ahmed Al Sharaa.

Las FDS sufrieron una importante derrota el pasado fin de semana, que culminó con la retirada de las fuerzas kurdas de las provincias de Raqqa y Deir al Zor -bajo su mando durante la última década- ante el avance de las fuerzas de gobierno, que se coordinarán ahora las infraestructuras hidráulicas y petroleras más importantes del país. Sahara y el líder de las FDS, Mazloum Abdi, firmaron además un nuevo acuerdo, en el que los combatientes kurdosirios se comprometían a integrarse el ejército y los cuerpos de seguridad de forma individual, en lugar de como contingente tal y como habían pactado el año pasado con Damasco. Este cambio supone un grave revés para las milicias kurdosirias porque pone trabas a sus aspiraciones de autonomía en el noreste del país. “Nos hemos retirado de Raqqa y Deir al Zor para evitar una guerra civil”, declaró Abdi

Sin embargo, dicho pacto de tregua apenas duró unas horas, con los combatientes de las FDS acorralados en la provincia de Hasaka por las fuerzas gubernamentales. Las milicias kurdosirias aseguran que durante esta madrugada se han producido cinco ataques al sur de la ciudad de Kobane y en zonas rurales en las afueras de la ciudad de Hasaka. Al menos nueve de sus combatientes han muerto y otros 20 han resultado heridos en los últimos enfrentamientos. Los choques han sido especialmente graves en los alrededores de las prisiones que albergan miles de militantes del Estado Islámico y sus familias, con reos procedentes de 70 países.

En la prisión de Al Aqtan en Raqqa, que ha pasado a estar controlada por las fuerzas gubernamentales, se ha visto un convoy estadounidense entrando en las instalaciones, según observó un reportero de Associated Press. Washington apoyó a las fuerzas kurdas durante la lucha contra el Estado Islámico en Siria, pero, en un realineamiento de sus intereses, ahora se ha acercado al Gobierno interino de Sharaa. En las últimas semanas Siria y Estados Unidos han coordinado ataques contra militantes del grupo y Damasco se ha unido a la coalición internacional de Washington para la lucha contra el grupo yihadista. En el último intento del Ejecutivo interino y las fuerzas kurdas para lograr un acuerdo, el lunes se celebró otra reunión sin éxito, en la que participó Sharaa, Abdi, pero también el enviado especial de Estados Unidos a Siria, Tom Barrack. Sharaa también habló por teléfono con su homólogo estadounidense, Donald Trump, para “enfatizar la necesidad de garantizar los derechos y la protección del pueblo kurdo en el marco del Estado sirio”.

Ante la falta de medidas estadounidenses para frenar el avance de las fuerzas de Damasco, las milicias kurdas han llamado a una movilización general y pidieron la solidaridad de todos los pueblos kurdos, incluidos los del sureste de Turquía y norte de Irak. Murat Karayilan, cofundador de la guerrilla activa en Turquía, el PKK, declaró que “no dejarán solos” a los kurdos en Siria y que sus militantes harán “lo que sea necesario”.

Por su parte Turquía, que considera a las milicias kurdosirias terroristas por sus vínculos con el PKK y ha lanzado repetidas ofensivas militares en el país vecino para debilitar su autonomía, celebró el acuerdo pactado con Damasco e instó a “implementarlo rápidamente”. “La era del terrorismo en la región ha terminado”, declaró el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. El ministro del Interior turco, Ali Yerlikaya, se mostró más severo, advirtiendo que Turquía “monitorea la frontera” y que no tolerarán “ningún intento ni provocación que atente contra la paz de nuestro país”. En las últimas horas se han producido protestas en las grandes ciudades de Turquía, -especialmente en el sureste del país, de mayoría kurda- contra la ofensiva de Damasco en el noreste de Siria.

Cerca de un centenar de manifestantes fueron detenidos en ciudades del este del país y en Estambul, donde la policía arrestó al periodista Raphaël Boukandora, reportero de Ouest France y Courrier Internacional. Reporteros Sin Fronteras (RSF) confirmó su detención y advirtió sobre el riesgo de que sea deportado. “Exigimos la liberación inmediata de nuestro colega, quien solo cumplía con su deber profesional de observar e informar sobre la protesta”, declaró el representante de RSF en Turquía, Erol Önderoglu.

Síguenos y dale Me Musta