El exfuncionario fue el brazo derecho de la expresidenta interina Jeanine Áñez (2019-2020); en 2021 fue detenido en Estados Unidos por haber recibido al menos 532 mil dólares en sobornos
El gobierno boliviano informó el miércoles que el exministro de Gobierno, Arturo Murillo, será deportado de Estados Unidos tras cumplir una condena por conspiración para lavar dinero en ese país y que será detenido a su arribo por dos casos de corrupción.
Murillo, de 61 años, fue el brazo derecho de la expresidenta interina Jeanine Áñez (2019-2020). En 2021 fue detenido en Estados Unidos por haber recibido al menos 532 mil dólares en sobornos y dos años después fue sentenciado por lavado de dinero proveniente de la corrupción a 70 meses de cárcel.
En una conferencia de prensa la canciller Celinda Sosa explicó que desde su despacho han “acompañado el proceso de deportación a fin de garantizar que el exministro pueda responder ante la justicia boliviana por las condenas y procesos en curso en territorio nacional”.
En 2019, Murillo cerró un contrato por aproximadamente 5.6 millones de dólares para proporcionar gases lacrimógenos para contrarrestar las protestas de los afines al expresidente Evo Morales (2006-2019) después de la asunción de Áñez.
Por ese acuerdo, la justicia boliviana le hizo un juicio en ausencia en octubre de 2024 en el que fue condenado a ocho años de cárcel por negociaciones incompatibles y contratos lesivos al Estado. También tiene otra sentencia a cinco años por el ingreso irregular de armamento desde Ecuador.
Según la Fiscalía Boliviana, Murillo tiene además otros seis casos abiertos.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, explicó que una vez que Murillo llegue a Bolivia será detenido y trasladado a La Paz, donde se lo remitirá a un juez y se espera que sea enviado a la cárcel. “Esperamos en este caso que la justicia dé cumplimiento a las sentencias”, afirmó.
Desde Estados Unidos, una funcionaria del gobierno de Bolivia informó a The Associated Press que Murillo salió de prisión el 20 de junio y fue trasladado a un centro de detención. El exministro interpuso recursos para evitar su deportación a pesar de que tenía una orden desde junio. Finalmente, un juez ordenó su expulsión a fines de julio.
La deportación de Murillo se da en un momento de cambio en la justicia boliviana que ha anunciado la revisión de los casos de presos preventivamente sin juicio.
Fuente: Latinus