Emmanuel celebra 50 años de trayectoria en la Catedral Metropolitana

Emmanuel acudió a la Catedral Metropolitana de Ciudad de México para dar gracias por sus 50 años de carrera, acompañado por su esposa Mercedes Alemán; sus hijos, Giovanna y Alexander, además de nietos, familiares y amigos, como Manuel Mijares, Yuri y su esposo, Aída Cuevas, Rebecca de Alba, Mariana Yazbeck y Eduardo Verástegui.

“Estar aquí es un honor, un sueño y le tengo que dar gracias a Dios. Agradezco de corazón por lo que ha hecho en mi vida. Si puedo cantar se lo debo a él, si puedo respirar se lo debo a él; ha sido la fuerza en momentos difíciles y la algarabía en momentos de alegría. A él le ofrezco mi vida”, señaló el intérprete de temas como Insoportablemente bella y La chica de humo.
“No siempre fue así, hubo un momento que caminaba, a lo mejor sin saber el camino y sin ver la luz. Y de pronto él me llamó como se llama a todos.
“Recuerdo que cada vez que escuchaba la parábola donde el pastor va a buscar a la oveja perdida; volteábamos a ver a la oveja perdida y un día me di cuenta de que la oveja perdida y muy perdida era yo”, relató.
El cantante mexicano bajó del púlpito y por el pasillo se acercó a saludar de mano al público que lo acompañó en esta celebración, lo que causó emoción dentro de la Catedral.

Al preguntarle sobre su sentir después de tan emotiva celebración religiosa, dijo que se sentía en un momento celestial.

“Es un momento maravilloso en esta Catedral que tiene una historia y una belleza. Estar aquí y festejar con Dios. De él viene la belleza del arte que debe ir a los corazones, viene la voz que sale del sentimiento. Siento que el canto es un don que me regalaron y que  tengo que dar gracias a Dios de poder vivir estos 50 años”, enfatizó.

Emmanuel compartió que se acostó soñando y se despertó 50 años después cantando.

“Estoy viajando entre nubes con aciertos, con tropezones, pero siempre me subí al escenario y me sigo subiendo donde desaparezco generalmente, donde siento que mi espíritu se va a otro lugar, pero mi parte física, mi presencia sigue en el escenario. He tenido la suerte en la democracia de poderme escapar en el arte y llenarme de él y alimentarme”, contó en el recinto.
“Son 50 años, nunca me lo imaginé, nunca lo pensé, nunca tampoco me puse una meta. Nunca dije: ´Ay, voy a durar tantos años´, fui caminando, fui haciendo mi trabajo, fui confiando, descubriendo, arriesgándome, pero siempre en los brazos de Dios”, agregó.
Sobre la sorpresa de que el tenor Fernando de la Mora cantara el “ Ave María”, comentó: “Fernando del Mora cantó tres veces y fue una sorpresa porque es amigo, pero es una voz espectacular y creo que llenó la Catedral de una manera maravillosa con este coro increíble que ha viajado por todo el mundo”.

Con información de Milenio.com.mx

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