Para Lilia del Rocío Ruvalcaba Rizo, la danza no es únicamente una disciplina artística, es una forma de vida que se construye entre la tradición, la memoria y el encuentro con la comunidad. Nacida en Guadalajara, Jalisco, encontró desde muy joven una fascinación por el movimiento escénico, aunque el camino para dedicarse a él no fue inmediato.
Creció en una familia numerosa: la segunda de seis hermanos donde no siempre existían las posibilidades para tomar clases de danza. Sin embargo, los recuerdos de la infancia quedaron marcados por imágenes que despertaron su curiosidad, fragmentos de ballet clásico en televisión y las presentaciones del Ballet Folklórico de Amalia Hernández en programas como Siempre en Domingo. Aquellas escenas sembraron una inquietud que, años después, se convertiría en decisión.
Con el tiempo ingresó a la Universidad de Guadalajara, donde tomó un curso técnico profesional en danza y la licenciatura en Artes Escénicas con especialidad en danza. Fue ahí donde confirmó que ese sería su camino.
“En mí prevalece el gusto por seguir creando, por imaginar nuevas propuestas y llevarlas al escenario, eso no ha cambiado, La danza me conecta con aquello que le da sentido a mi trabajo, las tradiciones, México, la familia y la vida misma”, comparte.
Lilia cuenta que el destino la llevó después a Ciudad Juárez, donde encontró el espacio para concretar uno de sus mayores anhelos: fundar la compañía México, Fiesta y Tradición.
Lo que comenzó como un sueño durante sus años de formación se transformó en un proyecto artístico que, más de dos décadas después, continúa presentándose en escenarios de la frontera y acercando la danza folklórica a distintos públicos.
A lo largo de 23 años de funciones con la compañía, Ruvalcaba ha sido testigo de cómo la danza puede despertar recuerdos y emociones profundas en quienes la observan. Recuerda, por ejemplo, a una mujer que después de asistir a una función pasó toda la semana cantando en casa “La muñeca fea”. Aquella presentación le había devuelto memorias de su infancia.
“Historias como esa se repiten cuando el público se encuentra con piezas que evocan momentos de la historia mexicana. En coreografías inspiradas en la Revolución, por ejemplo, la escena se convierte en un relato vivo, el campamento, los encuentros, los amores que nacen y se pierden”, detalló.
“Cuando el público logra entrar en lo que se está contando en el escenario, entonces se cumple el objetivo”, explica.
Además de su trabajo escénico, la maestra Ruvalcaba también ha impulsado la formación artística. Para ella, acercar a las comunidades a los espacios culturales tiene un valor especial; aunque la danza puede presentarse en cualquier lugar, sostiene que vivirla dentro de un teatro deja una huella distinta.
“La experiencia del escenario, del espacio diseñado para el espectáculo, abre nuevas posibilidades de apreciación para quienes lo visitan por primera vez”, señaló.
Su trayectoria también ha implicado desafíos. En el ámbito de la danza, donde participan numerosas mujeres, destacar requiere disciplina constante y una búsqueda permanente de excelencia, desde los años de formación hasta el trabajo profesional.
Con el paso de los años, su visión sobre la danza se ha fortalecido, lejos de ser un pasatiempo o una etapa pasajera, puede convertirse en una forma de vida. En cada ensayo, cada función y cada generación de estudiantes, Ruvalcaba continúa defendiendo esa idea.
Para ella, la danza es, en esencia, un espacio donde los sueños encuentran forma. Un territorio donde se imaginan historias, se comparten memorias y se construyen puentes entre las personas y su cultura.
“Aprendo de los jóvenes, ellos nos han enseñado y actualizado sobre el uso de las redes sociales y también me sorprende como hoy en día todo cuestionan de una forma positiva, defienden sus derechos como antes no lo hacíamos, eso les admiro y les aconsejo que nunca dejen de prepararse, que sean perseverantes, que luchen por sus sueños, porque se hacen realidad”, enfatizó.
Esta semblanza forma parte del segmento Cultura, Talento e Identidad Juarense, del Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez (IPACULT), un espacio donde se reconoce a las y los creadores que fortalecen nuestra identidad desde el arte. Rostros, voces e historias que visibilizan a quienes transforman la ciudad a través de su trabajo cultural.
Con este segmento el Instituto presenta las trayectorias que fortalecen la riqueza cultural en la comunidad, con el propósito de difundir el impacto cultural del Gobierno Municipal 2024–2027, encabezado por el Presidente Municipal, Cruz Pérez Cuéllar.
A través del IPACULT se reafirma el compromiso con el talento local y con la cultura como herramienta de cambio y transformación social. Porque en Ciudad Juárez la cultura se vive, se comparte y nos transforma. La cultura en la comunidad es derecho, identidad y cambio.